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Retiro y asamblea 2026: Misión y memoria agradecida

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Publicado

Desde el lunes 5 de enero y hasta el viernes 16, las hermanas de la provincia Chile-Paraguay se reunieron en la casa de retiro de Viña del Mar para vivir su retiro y asamblea 2026. 

El retiro se extendió hasta el sábado 10, y terminó con una eucaristía presidida por el Superior Provincial de los hermanos, Sandro Mancilla ss.cc. que además acompañó el retiro. Ese día también recibimos la visita del consejero general Stephen Banjare ss.cc.

Fueron días intensos y profundamente vividos. Así lo expresa Mónica Jiménez al compartir su experiencia del retiro anual de la provincia: “Sandro nos presentó los desafíos que tenemos hoy en la vida religiosa y en la Iglesia, lo que estamos enfrentando en este tiempo”.

El primer día estuvo marcado por una invitación al silencio, para aquietar el ritmo y disponerse a la escucha para que brotara la reflexión y la oración. Desde la encíclica Dilexit nos, el retiro fue llevando a las hermanas a entrar en el propio corazón, allí donde se juega el sentido más profundo de la consagración. “Nos pone ante nuestra verdad, ante el sentido de nuestra vida, y nos invita a mirarnos con hondura”, explica Mónica.

A lo largo de los días se fueron abordando temas que atraviesan la vida religiosa hoy y también la realidad de la Iglesia: las relaciones personales, la reparación, la identidad, los cambios culturales, las tensiones generacionales y el lugar de la mujer. Cada jornada tenía su acento y sus tiempos de oración personal, permitiendo que cada hermana hiciera su propio camino interior. 

Asamblea 2026

Terminados los días de retiro, el domingo 11 de enero comenzó la asamblea provincial, espacio de discernimiento comunitario y proyección. Susana Dumrauf ss.cc. cuenta que el inicio estuvo marcado por una dinámica muy significativa, inspirada en la experiencia judía del discernimiento y la elección por el azar, que abrió un clima espiritual profundo. “Las preguntas que trabajamos nos llevaron a un lugar muy hondo, muy verdadero”, señala.

Uno de los ejes centrales fue la reflexión de un documento trabajado previamente en la asamblea general de superioras en Roma, que propone una imagen sugerente para este tiempo de la vida religiosa: el tiempo de la luna. “No es el tiempo del sol que brilla con fuerza, sino de la luna que refleja la luz y permite ver las estrellas. Eso nos habla de trabajar con otros, de hacerlo en red, de dejar que otros también brillen”, explica Susana.

La asamblea también incluyó la revisión de informes de distintas comisiones de la provincia, una jornada dedicada a la ecología integral, iluminada desde Laudato si’, y un espacio de reflexión profunda sobre las relaciones con otros y el ejercicio de la autoridad. Esta última fue animada por el psicólogo Rodolfo Núñez que favoreció la discusión con ejemplos muy concretos y cotidianos. 

Enviadas en misión

La tarde del martes, en una hermosa liturgia se hizo el envío de Carmina y Nelly, ambas hermanas de Paraguay, quienes se van a misionar a la India y a Mozambique respectivamente. Además, cada comunidad de la provincia recibió un encargo de rezar especialmente por una comunidad simbolizada en una pequeña casita que alguna representante recibió.

El miércoles 14 de enero, las hermanas dieron la bienvenida a la superiora general Patricia Villarroel ss.cc., quien compartió los acentos del gobierno general, especialmente en lo referido a la formación permanente y al acompañamiento de las hermanas jóvenes. En su mensaje estuvo muy presente la esperanza como horizonte, aun en medio de los desafíos que atraviesa la Iglesia hoy.

Bodas de oro de nuestra hermana Irene Arias ss.cc.

La asamblea concluyó con una acción de gracias que tuvo al centro las bodas de oro de Irene Arias ss.cc. y que fue presidida por el Superior General de la congregación Alberto Toutin ss.cc. En ella Irene renovó sus votos acompañada de todas sus hermanas. Durante la eucaristía pidió que cada una nombrara a quienes han partido durante estos últimos 50 años, pues siguen animando el quehacer de la vida religiosa a través del testimonio que dejaron. Luego disfrutaron de una rica y muy alegre comida para seguir celebrando la vida y compartiendo entre hermanas.

Agradecemos a quienes hicieron posible estos días cargados de fraternidad que nos permiten seguir este camino juntas y confirmar la vocación con esperanza en este tiempo que nos toca vivir.