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La embajadora de Palestina, Vera Baboun y el cardenal Fernando Chomalí llegaron hasta la parroquia La Anunciación para unirse a la adoración organizada por las 3 ramas de la Congregación de los Sagrados Corazones.
El Santísimo nunca se quedó solo. Desde las 9 de la mañana en la parroquia La Anunciación, se dispuso el pan consagrado para comenzar la Adoración Reparadora sin pausa hasta las 20 horas, momento en que comenzó la eucaristía.
A eso del mediodía llegó la embajadora de Palestina, Vera Baboun, quien se sumó con una sentida oración valorando que “Este encuentro sagrado es mucho más que una ceremonia: es un acto de amor, de memoria y de justicia”, y que las víctimas en la franja de Gaza no son un número sino que “son hermanos y hermanas cuya memoria debe vivir en nosotros y a través de nosotros. En nombre de todos los que llevamos a Palestina en el corazón, expreso mi más profunda gratitud a la Congregación de los Sagrados Corazones. Su testimonio de oración, compasión y memoria es signo vivo del Evangelio en acción. Que el Sagrado Corazón de Jesús, herido pero radiante de amor, abrace a las víctimas de Gaza, consuele a sus familias e inspire en nosotros un compromiso incansable por la paz con justicia” (ver discurso completo).
Pocos minutos más tarde llegó el arzobispo de Santiago, cardenal Fernando Chomalí, también descendiente de palestinos, quien agradeció la iniciativa de la Congregación de los Sagrados Corazones “de abrir la parroquia de par en par para hacer oración por el pueblo palestino, especialmente por los que están sufriendo en Gaza, y nosotros lo hacemos desde una mirada cristiana, porque sabemos que Cristo es el camino, la verdad y la vida, y sabemos que ilumina todo por el bien de cada uno de nosotros”.
Durante cada turno, se pudo rezar, cantar, elevar una oración por la paz en Gaza creada especialmente para este momento por Mario Soto ss.cc., y dejar una intención por la paz escrita y pegada en el mapa de Palestina dispuesto a los pies del altar y del Santísimo.
La jornada concluyó con una concurrida eucaristía presidida por el superior provincial Sandro Mancilla ss.cc. En su homilía valoró esta hermosa experiencia, pues es un acto de humanidad frente a tanta sangre derramada: “¿Por qué esta iniciativa con este motivo y no otro habiendo tantas otras guerras en el mundo? Porque lo que estamos viendo en la guerra en Gaza está traspasando límites que pisotean y denigran los derechos más básicos de la humanidad. Son actos destinados a deshumanizar a las víctimas pero que terminan por deshumanizar sobre todo a los victimarios y, si no hacemos nada, también a nosotros, por eso queremos que esta jornada de adoración nos ayude a abrir los ojos y dejar que nuestros corazones se conmuevan”. Y finalizó elevando una oración por todos los que se han visto afectados por esta tragedia: “Que esta jornada de 12 horas de adoración reparadora sea nuestra palabra de aliento para todo el pueblo sufriente, especialmente para el pueblo de Gaza, pero también para el pueblo de Israel y todo el pueblo palestino que sufre ante esta guerra inútil”.
Durante la adoración y la misa, hubo presencia de la comunidad palestina, quienes agradecieron y se emocionaron con esta iniciativa, que esperamos sea replicada por más comunidades.