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“Juntos nos comprometemos a contemplar el amor, a vivir el amor, y a ser canales de ese amor para el mundo. No es poca cosa”

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Esta frase es de la Superiora Provincial Soledad Molina ss.cc., quien nos recuerda que esta fiesta de los Sagrados Corazones de Jesús y de María “es el eje central de la espiritualidad y uno de los momentos más importantes del año”. 

Así, las distintas comunidades de la Provincia Chile-Paraguay vivieron durante estos días encuentros de oración, reflexión, celebración y fraternidad, renovando el llamado a contemplar, vivir y anunciar el amor de Dios en medio del mundo.

Encuentro de las tres ramas en Santiago

En Santiago, hermanas, hermanos y miembros de la Rama Secular se reunieron en el Colegio SS.CC. Providencia para compartir una jornada de encuentro que incluyó un momento de oración, desayuno, reflexión, misa y almuerzo fraterno. Ahí coincidieron ambos superiores provinciales Soledad Molina ss.cc. y Sandro Mancilla ss.cc.

Uno de los momentos centrales fue la reflexión en torno a la nueva encíclica del papa León XIV, Magnifica Humanitas y los desafíos que plantea para la vida cristiana en el contexto actual, particularmente frente al desarrollo de la inteligencia artificial y la necesidad de integrarla de manera ética y humana. Las exposiciones estuvieron a cargo de Alejandra Peters, Mario Soto ss.cc. y nuestra hermana Yéssica Rosas ss.cc. generando posteriormente un espacio de comentarios. 

Fraternidad y comunión en la zona costa

En la zona costa, la celebración comenzó el viernes a las 18 horas cuando el Sagrado Corazón de Jesús salió en procesión desde el templo SS.CC. de Valparaíso. Hasta allí llegaron laicos y laicas vinculados a las obras ss.cc. de la región. El sábado 13, las tres ramas se reunieron en el Liceo Nuestra Señora de la Paz: la comunidad de hermanas de Limache, Ecuador y Santa Inés, junto a la comunidad de hermanos de Valparaíso y miembros de la Rama Secular, para vivir la eucaristía y un desayuno.

Renovar el corazón de nuestra misión

Más allá de las diversas actividades realizadas en cada lugar, estas celebraciones permitieron renovar la conciencia de pertenecer a una misma familia congregacional, llamada a hacer visible en el mundo el amor de los Sagrados Corazones de Jesús y de María.

“Esta fiesta consolida la idea de la familia Sagrados Corazones y da un sentido especial al tiempo que vivimos. En una sociedad tan fragmentada, nosotros celebramos como una sola unidad: religiosos y laicos, comprometidos juntos a contemplar el amor, vivir el amor y ser canales de ese amor para el mundo”, expresó la superiora provincial.

Soledad destacó además la riqueza de estos encuentros entre las distintas ramas de la Congregación: “Ahora que las hermanas no trabajamos en las parroquias de los hermanos, encontrarnos es muy rico. Compartir, reconocernos y caminar juntos siendo apoyo mutuo es una verdadera alegría”.

Un encuentro fraterno entre San Javier y Pemuco

En el sur, las comunidades de San Javier y Pemuco celebraron anticipadamente esta fiesta con un encuentro realizado el 10 de junio en Pemuco.

La jornada estuvo marcada por la alegría del encuentro y reconocerse como una comunidad internacional, pues en Pemuco se encuentra nuestra hermana peruana  Evelyn Aquije, profesa de la Provincia Perú-Brasil-México-Bolivia, quien permanecerá hasta diciembre realizando una experiencia de preparación para sus votos perpetuos, y a Evangelina Villalba, proveniente de Paraguay, quien se ha integrado a la comunidad de Pemuco.

El encuentro incluyó un almuerzo compartido y la celebración de un nuevo año de vida de la hermana Benigna.

Celebraciones en Paraguay

En Paraguay, las comunidades también vivieron esta fiesta en un clima de oración y fraternidad.

En Presidente Franco, hermanas, hermanos y laicos celebraron juntos la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, compartiendo la Eucaristía y distintos momentos de encuentro comunitario.

En Asunción, las tres ramas de la congregación participaron en una cena fraterna y en un momento de adoración junto a algunos laicos. Además, tanto en Asunción como en Presidente Franco, compartieron almuerzos comunitarios en cada una de sus casas.

Porque, como recuerda Soledad Molina ss.cc., “sin importar el estilo de vida o los votos, el centro de todo sigue siendo el corazón humano transformado por el amor de Dios. Y eso es lo que quisiéramos siempre transmitir hacia fuera”.