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La presencia de Ana Cecilia

Funeral Ana Cecilia Muñoz sagrados corazones

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Siempre impecable. Cantando o bailando. Alegre, simpática, de personalidad fuerte, carismática, trabajadora y atenta. Ana Cecilia se veía. Por eso impactó tanto en los miles de alumnas y alumnos a los que sirvió durante su vida. También a quienes acompañó pastoralmente. Algo de eso se reflejó en estos días de despedida y gratitud por su vida buena, por las semillas sembradas, por la tierra nueva trabajada.

Estuvo en todos los colegios y centros educativos que la congregación ha tenido a su cargo.  Sirvió entre los más sencillos en El Carmen, San Gregorio, Los Parrales, Limache. Fue además formadora en Brasil y estuvo en cargos de responsabilidad en la provincia al menos por dos décadas, en los que también tuvo un periodo de Superiora Provincial.

Durante la tarde del lunes 19 de mayo, se celebró una eucaristía en su memoria en la parroquia de Viña del Mar, a la que llegaron de todas las obras de la Quinta Región a despedir a Ana Cecilia. El martes 20, y también presidida por Guillermo Rosas ss.cc., se vivió la eucaristía de funeral a la cual llegó un gran grupo en representación de la comunidad de San Javier que viajó toda la noche.

Durante su homilía, Guillermo recordó con cariño a nuestra hermana destacando la pertinencia de las lecturas: “Si hay algo que nosotros, todos los cristianos, pero muy especialmente los religiosos y religiosas anhelamos cuando recibimos el llamado del Señor es justamente ese: es que haya una tierra nueva. Toda nuestra vida, mal o bien, con más o menos fragilidad, es justamente tratar de hacer que la tierra sea un poco mejor, que la humanidad sea un poco mejor, poner una granito de arena para que esto suceda. El bien que una persona hace no se puede medir con los parámetros de esta época. Nosotros creemos que Dios a través de toda persona hace una tarea oculta, misteriosa. Como una huella, un hálito de Dios que queda flotando en los lugares en los que Ana Cecilia estuvo…”. 

Uno de los momentos más emotivos fue el canto del Salve Regina que las hermanas rezaron al final de la eucaristía. 

A las 10 se realizó la ceremonia de sepultación en el cementerio de Playa Ancha en el mausoleo de las hermanas.